Los Mashco Piro: el territorio que resiste, Epicentro Tv

Los Mashco Piro: el territorio que resiste

Una crónica que resume la situación de los Mascho Piro, un pueblo PIACI (Pueblos Indígenas en situación de Aislamiento y Contacto Inicial) que fue víctima de persecución y crímenes en la época del caucho y que hoy, ante el empuje violento de las economías ilegales, necesita que el Estado reconozca y respete los territorios por los que caminan hace más de un siglo, entre el sur de Ucayali y el norte de Madre de Dios

La selva que habla: el mensaje que cambió todo


Romel Ponciano Sebastián recuerda ese día con una claridad que incomoda. 

Era una mañana húmeda en Monte Salvado, a orillas del río Las Piedras, Madre de Dios, cuando un grupo de Mashco Piro —hombres, mujeres y niños— emergió del bosque como una sombra colectiva. No era una aparición más. Lo invitaron a su campamento para comer carne ahumada. 

Ponciano decidió acompañarlos al campamento, dentro de la reserva territorial Madre de Dios. En una barbacoa vio carne ahumada, de sachavaca, sajino, y tortugas, y comió junto a los Mashco Piro. Pero el propósito de la invitación era entregarle un mensaje.

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Un grupo de Mashco Piro en uno de sus acercamientos en Madre de Dios (Foto: Fenamad).

Uno de los líderes del clan lo miró fijamente y le habló en la lengua Yine, la misma que Romel domina desde niño.


"Ustedes que usan ropa son malos, han matado a nuestros hijos, a nuestras mujeres, a nuestros hermanos", le dijo.

La frase le cayó como un golpe. No era una amenaza, pero sí un testimonio. Un resumen de un siglo de violencia que los empujó al aislamiento voluntario y que hoy vuelve a cercarlos. 

Ese mensaje, que Romel nunca ha dejado de repetir, fue clave para que entienda la urgencia de ampliar el territorio que los Mashco Piro recorren desde hace generaciones y que hoy se encuentra cercado e invadido por presiones extractivas y economías ilegales: la Reserva Territorial Madre de Dios.

Esta es una demanda que hoy sostiene, principalmente, la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), una organización indígena que pide la ampliación de la reserva, cuya categorización no ejecuta el Estado

Esta crónica intenta reconstruir la historia de este pueblo en aislamiento, sus desplazamientos, sus ataques, sus clanes y la batalla por su supervivencia. Todo ello, en medio de circunstancias y decisiones políticas que podrían definir su presente y futuro.

Quiénes son 

Los Mashco Piro pertenecen a la familia lingüística Arawak y comparten raíces con el pueblo Yine. Hablan su lengua en variantes dialectales según la zona que recorren. 

Para el Ministerio de Cultura, su población podría bordear las 750 personas, pero para Romel Ponciano, que ha registrado sus apariciones durante más de dos décadas, la cifra es mucho mayor: entre 5 000 y 7 000 individuos distribuidos desde el alto Madre de Dios, en la provincia del Manu, hasta el río Chandless, en Brasil.

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Según el Mincul, los Mashco Piro son 750, pero según Ponciano superarían los 5 mil (Foto: Fenamad).

La diferencia no es menor. Si la estimación de Ponciano es correcta, los Mashco Piro serían uno de los pueblos en aislamiento voluntario más numerosos de la Amazonía. Su territorio ancestral abarca cerca de 800 000 hectáreas, un corredor biocultural que conecta Perú y Brasil y que se mantiene gracias a sus desplazamientos constantes.

En los siete puestos de control de la Reserva Territorial Madre de Dios, los agentes de protección han registrado apariciones que confirman que los grupos que emergen en el río Las Piedras no son los mismos que aparecen en el alto Madre de Dios. Aunque hablan la misma lengua, no se reconocen entre sí. Son clanes distintos, con historias distintas y trayectorias de desplazamiento independientes.

Clanes y diferencias culturales

Los Mashco Piro no son un grupo homogéneo. Se organizan en clanes con identidades propias:

  • Pajamulineri ("los que viven en lo alto"): visibles en Monte Salvado y el río Las Piedras.
  • Manchineri ("los que viven en los árboles"): presentes en Brasil y en tránsito hacia el alto Purús.
  • Kirineri: asociados al alto Madre de Dios, reconocibles por su cabello crespo y barbas.

Otros clanes han desaparecido -según Romel- víctimas de enfermedades, persecuciones o desplazamientos forzados.

Las diferencias físicas también son parte de su identidad: los Manchineri son altos y delgados, y tienen cabello lacio; los Kirineri tienen rasgos más robustos y cabello crespo; los grupos del río Los Amigos no tienen barba. 

Incluso sus huellas permiten distinguirlos: los Mashco Piro tienen dedos largos; los Machiguenga, el dedo grande doblado; los Nawa, pies pequeños y anchos.

Sus armas son una extensión de su historia. Fabrican flechas de hasta 2.40 metros con cañabrava, puntas de bambú y venenos extraídos del bosque. Sus arcos, hechos de la palmera pijuayo o huicungo, requieren árboles de 10 a 15 años de crecimiento. 

Para obtener hachas y machetes —herramientas esenciales para cortar palmeras y construir viviendas— realizan incursiones silenciosas en campamentos madereros o comunidades nativas. "No roban, recogen sin ser vistos, porque temen a los civiles", dice Romel.

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Evidencias de la presencia de los Mashco Piro en el río Las Piedras (Foto: Fenamad).

Las mujeres llevan faldas cortas de hojas de retama y decoran su piel con tintes naturales. Los hombres atan su pene con soguillas para caminar entre plantas espinosas y usan muñequeras para protegerse del golpe del arco al disparar.

Su vida es un desplazamiento continuo. Caminan durante años, cruzan ríos, descansan solo en épocas de lluvia y construyen viviendas temporales con techos de dos aguas y barbacoas elevadas. No cuentan días, sino noches: "De aquí a tres noches regresamos", dicen.

Romel Ponciano, el guardián del silencio

Romel Ponciano Sebastián, de 47 años, es Yine y pertenece al clan Cushitineri. Es, probablemente, la persona que más ha interactuado con los Mashco Piro en las últimas décadas. Su fotografía junto a ellos, tomada en el río Las Piedras, fue publicada por el diario británico The Guardian en 2025.

Habla su lengua, conoce sus rutas, ha visto sus campamentos y ha registrado sus apariciones con una precisión que ningún documento oficial alcanza. Para él, Mashco significa "salvaje" y Piro significa "Yine". "Yine salvaje", dice, es un término que viene desde los abuelos, no como insulto, sino como descripción de un grupo que decidió vivir sin contacto.

Romel es puente, intérprete y testigo. Su trabajo como agente protector en Monte Salvado lo ha convertido en la principal fuente territorial sobre los Mashco Piro. Su testimonio es clave para entender su origen, sus desplazamientos y sus conflictos.

El caucho y el aislamiento

El aislamiento voluntario de los Mashco Piro no fue una elección cultural espontánea, sino una respuesta histórica a la violencia.

En 1920 y 1921, el padre José Manuel Soria Heredia recorrió el río Tahuamanu y llegó hasta Brasil. En su crónica describió campamentos abandonados con plantaciones de plátano, yuca y papaya. Eran asentamientos de indígenas que habían quedado relegados tras la caída del auge del caucho.

Beatriz Huertas, en su libro Los pueblos indígenas en aislamiento (2010), documenta cómo el cauchero Carlos Fermín Fitzcarrald persiguió y capturó a grupos Piro Mashco en el río Manu para emplearlos como mano de obra. Frente a la esclavitud, muchos huyeron hacia zonas más profundas del bosque. Ese desplazamiento forzado fue uno de los orígenes del aislamiento.

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Fotografía de fines de 2024 muestra un campamento abandonado por los Mashco Piro.

Las masacres quedaron grabadas en la memoria oral. En el río Colorado, los colonos recuerdan un enfrentamiento donde cientos de Mashco Piro y civiles murieron, tiñendo el agua de rojo. 

En Iberia, se habla del levantamiento de 1903, cuando los Mashco Piro mataron a ocho trabajadores caucheros y fueron perseguidos por un ejército privado hasta el alto Purús.

La violencia no terminó con el caucho. Solo cambió de forma.

La fiebre de la caoba 

Entre 1995 y 1999, la fiebre de la caoba llevó a taladores ilegales hasta más allá de la línea imaginaria 343, en la provincia del Tahuamanu. Era territorio ancestral de los Mashco Piro. Los encuentros fueron inevitables.

En agosto de 1998, un maderero murió por una flecha que le atravesó el pecho. Cuando las autoridades llegaron para rescatar el cuerpo, lo encontraron con el abdomen abierto y sin vísceras. Los madereros negaron la presencia de indígenas en aislamiento y acusaron a funcionarios municipales de disfrazarse para simular ataques.

En 2002 y 2003, los dirigentes madereros protestaron contra el reordenamiento forestal. "Hasta el alto Purús o nada", gritaba entonces Rafael Ríos López, líder de los extractores de madera, negando la existencia de los Mashco Piro, a quienes llamaba despectivamente "los calatos".

Ese negacionismo persiste hasta hoy.

Reserva territorial, escudo insuficiente

En 2002, el Estado creó la Reserva Territorial Madre de Dios con 816 057 hectáreas. Era una respuesta tardía a un siglo de violencia. Pero desde 2007, los avistamientos crecieron debido a la presión extractiva, la tala ilegal y la minería informal.

Entre 2011 y 2024, los encuentros se volvieron mortales. La siguiente línea de tiempo resumen los enfrentamientos más recientes: 

  • 2011. Pusanga: Jesús Kime, guardaparque harakmbut, sobrevivió a una flecha de 1.5 metros.
  • 2011. Yanayacu: Nicolás Flores fue muerto por un flechazo tras acompañar a un antropólogo a fotografiarlos.
  • 2014. Monte Salvado: 300 Mashco Piro ingresaron a la comunidad, destruyeron viviendas y mataron animales.
  • 2015. Shipeteari: Leonardo Pérez Peña murió tras intentar fotografiarlos.
  • 2018. Diamante: Víctor Zorrilla fue flechado mientras pescaba con su hijo.
  • 2020. Monte Salvado: Héctor Sandoval murió y su cuerpo fue hallado mutilado.
  • 2022. Tahuamanu: dos trabajadores forestales fueron atacados; uno murió por el impacto de seis flechas.
  • 2024. Pariamanu: cuatro comuneros murieron en un ataque mientras talaban madera ilegalmente.
  • 2024. Las Piedras: un bote con agentes de protección y personal del Ministerio de Cultura fue atacado; un agente resultó herido.
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Daga de madera encontrada en una de las zonas por donde transitan los Mashco Piro.

Los patrones fueron los mismos: advertencias ignoradas, acercamientos sin aviso, presión extractiva y ocupación de rutas ancestrales.

La batalla política 

El 30 de septiembre de 2016, una comisión multisectorial —cuatro ministerios, el Gobierno Regional de Madre de Dios, municipalidades, universidades, la Defensoría del Pueblo y la ONG AIDESEP— aprobó el estudio de categorización de la reserva territorial y la propuesta de ampliarla en 240 000 hectáreas para convertirla en reserva indígena.

Pero la propuesta quedó estancada.

El Gobierno Regional de Madre de Dios, las tres municipalidades provinciales y dos ministerios se opusieron y aún se oponen a la recategorización argumentando que eso afectaría concesiones forestales y castañeras, y que generaría conflictos económicos.

Para Fenamad eso tendrá una consecuencia. "Si la reserva se queda igual, cada vez habrá menos espacio para los Mashco Piro en aislamiento", señala la organización indígena.

La federación espera que el actual gobierno abra un diálogo real. Su demanda es simple: garantizar el derecho a la vida, al territorio y a la titularidad de un espacio que los Mashco Piro recorren desde hace generaciones.

Pero el contenido del pedido de facultades legislativas al Congreso no les da buena espina. 

El mensaje de los Mashco Piro

La frase que Romel escuchó en Monte Salvado resume la historia:

"Ustedes son malos... han matado a nuestros hijos".

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Avistamiento de Mashco Piro con arcos y flechas largas (Imagen: Fenamad). - Epicentro Tv

No fue una acusación al aire. Es su memoria están las masacres, las persecuciones, la esclavitud, la tala ilegal y las invasiones y muertes recientes. Esa es la razón por la cual caminan sin detenerse, por cual evitan el contacto, por la cual defienden sus espacios con flechas de dos metros.

Es también un recordatorio de que el aislamiento voluntario no es una elección cultural romántica. Es una estrategia de supervivencia.

Este pueblo antiguo seguirá caminando, seguirá cruzando ríos y construyendo viviendas temporales, ahumando carne, recolectando papayas y yucas en chacras ajenas, evitando campamentos madereros y apareciendo en playas donde nadie los espera.

Pero las concesiones y los madereros ilegales también seguirán avanzando y es probable que los encuentros violentos continúen. Su extinción cultural podría no estar lejos.

La selva siempre habla. Solo falta que el Estado escuche.


* Corresponsal en Madre de Dios